Y en el nuevo
capítulo de lo que no les pase a Alba y Leire en Perú encontramos…¡Tacháaaaaaaaaaaaaaaan!
Agobio,
alegría, pena porque queda poco en la aventura y muchas anécdotas que
contaros….
El pasado
martes, pudimos ir a ver unos cafetales con el fortachón de Enrique. Un
hombretón con labia, una laguna a su disposición, vistas increíbles desde su
casa, dos hijos, un moreno y acento bonito y muuuuuchas muchas tierras. ¿Se
puede pedir algo más? ¡Nos lo pedimos!
Nos enseñó un
montón de cosas sobre los procesos del café, sus características principales y
algunas funciones de árboles nativos como la especie del “uncumano”.
Tras sentirnos
aventureras a tope, navegando entre hojas que literalmente eran de nuestro
tamaño, conocimos un montón de plantas y flores exóticas que nos estuvo
mostrando. Una de las más chulas, es la comúnmente conocida como “pico de
loro”. Cotillead un poquito, que google es sabio.
Al bajar
estuvimos charlando un rato en su caseta escuchando la naturaleza de fondo y
relajándonos un poquito.
El resto de
semana transcurrió normal; en el cole todo genial, cada día que pasa vamos
afianzando la relación con los alumnos y estamos trabajando muy duro para poder
dejar huella en cada uno de ellos.
Y llegamos al
viernes… que mejor que ver una película mu “quince” rodeadas de tennagers. Ahí
va el título… ¡contando a mis ex!. Ahora que cada uno piense lo que quiera,
pero fue genial estar rodeadas de chavalitas super cariñosas tiradas en un
cuarto gigante de película con 40 camas viendo una película y gotxeando con
chuches. La verdad, es que son geniales y solo el hecho de que estén venga a
preguntar que cuando volvemos nos hace un poco más grandes.
Como anécdota
graciosa… estaba la cuidadora de ellas junto con nosotras viendo la peli, y los
calores aumentaban cuando en la película aparecían escenas digamos…
“comprometidas” junto con palabras como…: pene, liado, tetas, vagina y demás
palabras cercanas. Pensábamos. “por favor que no se levante y diga que se acaba”.
A todo esto, las niñas riéndose de la situación…En fin, momentos inolvidables
en sitios que nunca imaginarías estar.
Llegamos al
querido sábado y como no… algo tenía que pasar. Fue un día muy intenso, pero
increíblemente divertido.
A las 8:15 de
la mañana estábamos en la Merced para coger un carro hacia Satipo, cuyo
trayecto duraba dos horacas guapas guapas, más de horita que hay desde Villa
Rica a la Merced, ¡esas carreteras del infierno! Bueno…nos quedamos medio
sobadintxis, aunque Alba cuando amaneció habló un ratillo con nuestro chofer, Juan.
Nos encontramos a las 10 de la mañana en un pueblo lejano y por casualidad le
pedimos el móvil a Juan.
Estábamos
viendo la plaza de Armas en busca de un tour como en los demás sitios y además
de que solo vimos uno, que ni lo vimos casi…vaya ganas de atraer gente…va el
tío y nos dice que 70 soles, cuando todos los demás los hacemos por la mitad de
precio y entran muuuuuchas, y no solo eso…que casi le tenemos que explicar
nosotros las cosas que nos ofrecía…vaya forma de atraer a gente….en fin, que
como no nos sobra el dinero…po ar finá na de ná.
Así que…
ahuecando el ala y a buscar otro. ¿No querías sopa? Toma taza y media: 100
soles, ni más ni menos… y encima encaminado a la aventura y nosotras con
nuestras pintas no aptas para aventuras de riesgo. Genial…
Hemos hecho 3
horakas de viajes con su respectivo gasto, no tenemos tour, nos proponen ir en
motocarro a una mierda de sitios y estamos perdiendo la mañana. ..¿y encima sin
desayunar! Así que fuimos a comer algo y a pensar la mejor solución… Pero…a Alba
se le encendió la bombilla, después de tanto enfado y tanto trajín y decidimos
llamar a nuestro Juanito a ver qué es lo que nos proponía… Nuestra
desesperación era tal, que “le alquilamos a él y a su coche” ja ja ja, ¡Ese
chico de compañía! …Nos lo puso muy fácil todo y allá fuimos…de locura. Tras
dar una mini vuelta por el pueblo de Satipo y conocer la plaza de armas y otro
d los miles puentes colgantes del Perú, embarcamos el viaje nuevamente: ¡Willy
fog era un novato para nosotras…
Juan era bastante
tímido, pero como nosotras sacamos palabras hasta a las paredes, y con Alba de
copi… fue divertido. Eso sí, no sería lo mismo sin la música del estilo de” sube
y baja, mete y saca…la cachetona” y canciones semejantes en las que se aprecia
mucho a la mujer…eso sí, siempre con un ritmito guapo. Resién empesado el viajesito, paramos en la
plaza de Rio Negro, cerquita aún de Satipo, ¡Super bonita!. En medio, tenía un homenaje a
las comunidades nativas y a los colonos, representandolas mediante sus gorros
gigantes cual Bilbainos.
Luego, vimos el
puerto de Napoki, donde había un afluente del rio Perené. Había una barcas con
maderas transversales que estaban preparadas para transportar tanto a gente
como carros o camiones al otro lado del río.
Sería precioso…
pero el río estaba más marrón que el amazonas jajaja.
Luego, paramos
en el supuesto pueblo conflictivo de Pichanaki. Todo un detallazo que en
algunos carteles oficiales estuviera escrito con K y en otros con Q. Es un
pueblo muy bonito: vimos la plaza de armas, jardines, un río…y una playa….bueno
playa….si en la de Burgos te puede salir un tercer brazo casi imaginaros aquí…Vamos,
lo importante…que teníamos un tour personalizado y con fotógrafo incluido. Las
cosas nos estaban saliendo bastante bien, para cómo había empezado el día, la
verdad. Luego, fuimos a un puente muy chulo llamado Ubiriki (como para no
llevar papel y boli y querer acordarme de estos nombrecitos…).Bueno, y la
última parada antes de llegar a la Merced y volver de vuelta, (por cierto, el
viaje de dos horas, duró 4 y algo, pero nos lo estábamos pasando deputisi…genial) , era
el famoso Mariposario de Chanchamayo. A todo esto, nuestro chófer coleguintxi
del alma, esperándonos fuera casi una
horita a la torrada padre…¡Qué paciencia! Jajaja…pero bueno no lo propuso él…y
sarna con gusto…ya sabéis. Aunque el pobre era tan tímido y nosotras que creo
que le dimos miedo que ….¡que no! Que era un solete y lo hizo porque le caímos
muy bien y se lo paso muy bien con nosotras. De verdad. Bueno, pues, allí vimos como cientocienmil especies de mariposas y gusanos
y algún que otro animal salvaje, muy bonito todo, pero se acercaba la hora de
la comida y el estómago no perdonaba la feria que tenía montada…así que…era la
hora de llegar a nuestro destino, pagar a nuestro amiguete y dar un paseíto
antes de la vuelta a casa. Como por culpa nuestra, llevábamos horas de retraso,
y hora de retraso en la comida, eran como las 4 y media jaja le dijimos al
colega Juan que si le pagábamos algo más o que le invitábamos a comer….y
decidió aún después de probablemente haberle puesto la cabeza como un bombo y
someterle a tercer grado, decidió venirse con nosotras a comer jaja ¡Qué salao!
Tan mal no lo habría pasado J.
Comimos en un “Chifa” (restaurante chino), nos pusimos más al día los unos de
los otros…y bueno después de Ahora viene la mejor parte… queríamos quedarnos a
dormir en una comunidad nativa, la comunidad nativa de la familia de Alba
sí…pues…ale entre tanto trajín y contar la plata muy temprano por la
mañana…hizo de nuestro gozo un pozo…y poner el culo en la esquina no era una de
nuestras de nuestras posibilidades creo, así que tocaba dormir en casica. Pero
bueno antes de venirnos de vuelta a casa…nuestro amiguito Juan , conocedor del
agujero que teníamos en las carteras, por cortesía de la casa nos invitó a ver
el mirador de La Merced, más bonico….
Bueno, llegó la
despedida del Peruano Juan, que nos acordaremos siempre de él…no sin antes
darnos el “feis” claro…jaja y sobre las 7 y media nos pusimos rumbo a Villa
Rica después de comprar un gran CD “toneras”, con grandes éxitos peruanos y
españoles, bueno y de mundo en general, reggeaton la mayoría cómo no.
Y como las
cosas pasan por algo, y está visto que no teníamos que quedarnos a dormir en la
Merced, cuando llegamos, la mami Juana nos dijo que salía un tour a las 8:30 de
la mañana siguiente al bosque Shollet, y como nos apuntamos a un bombardeo… ¡Vámonos!
El domingo, a
base de botas y chubasquero emprendimos una ruta maravillosa con unos estudiantes
de un colegio Waldorf de Lima. Fue
genial, eso sí que era la selva. No sabemos si no estaría Tarzán por ahí
buscando a Jane con tanta liana… lo que sí sabíamos es que había osos de
anteojos y bueno preferíamos encontrarnos a un tarzán claro…En fin, cada tiempo
atmosférico tiene su encanto, y desde luego que aquella mañana no hubiera sido
lo mismo sin esas grandes lluvias y sin los alumnos y profesora de ese cole, al
que estamos invitadas cuando viajemos a Lima.
¡Hasta la
próxima amigos! ¡El tiempo vuela!
Con esto y un bizcocho…
(que cada uno improvise lo que quiera..).
¡Un besote
grandaaazo!
Leire &
Alba, dos gringas en apuros.
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