Holaaaaa chicas y chicos!! Después de tantos días sin saber
de nosotras…lo primero es aclararos que ha sido porque casi al final de nuestra
estancia en Villa Rica fue imposible recuperar el cable del portátil que murió
vilmente…
Nos remontamos al pasado 20 de noviembre al mediodía, donde
vivimos uno de los momentos más duros hasta el momento en la selva central
peruana: la despedida del centro educativo y por ello, de todos los alumnos y
profesores. Realmente, fue una mañana muy intensa llena de abrazos, caricias,
palabras y gestos de cariño hacia nosotras. Cuando digo gestos, me refiero a
que no todo puede expresarse mediante palabras, pero existe algo conocido como
comunicación no verbal que a veces gana la batalla a las mejores palabras.
Hemos tenido la suerte de conocer a 23 alumnos que han sido capaces de hacernos
felices en todo momento, de hacernos sentir especiales cuando percibían que
algo no iba bien o de darnos un abrazo de oso capaz de recargar nuestras pilas
para seguir adelante. Podríamos resaltar que nunca debemos poner en duda lo que
una persona siente por nosotras porque cuando menos te lo esperas puede
sorprenderte con palabras o hechos que hasta entonces no se habían dado. Por
todo lo comentado, queremos desear a cada uno de nuestros alumnos o mejor en
sus vidas, que sean muy felices y que disfruten de todas las cosas que pueden
aportar a las personas ya sea mediante las palabras o mediante otro tipo de
comunicacion. Igualmente, fue una despedida muy cálida con nuestros compañeros
los profesores. Cuatro personas que han aportado lo necesario para hacer única
nuestra experiencia. Gracias por confiar en nosotras y hacernos el camino más
fácil cuando ha sido preciso. Nunca vamos a olvidar a esa pequeña escuela que
podríamos considerar nuestra segunda casa villarricense.
Tras una larga noche en la “Lobato” atravesando la selva
central peruana para llegar a la costa, nos encontramos en Lima de madrugada
llamando a un taxi para poder llegar a donde nos esperaría un hombre
encantador: el padre Severino. ¡Con todas las increíbles personas que hay en
Perú, han tenido que concentrarse a nuestro alrededor! :P
Como estamos poseídas por ese síndrome llamado “compradoras compulsivas”, fuimos a conocer la artesanía peruana, ¡y ya de paso a llevarnos un poquito de todo!, de paso jajaja
Como estamos poseídas por ese síndrome llamado “compradoras compulsivas”, fuimos a conocer la artesanía peruana, ¡y ya de paso a llevarnos un poquito de todo!, de paso jajaja
Y por fin llegó un día muy esperado: ¡comenzaban nuestras
merecidas vacaciones!. Empecemos por Cuzco, y vamos viendo jajaja.
Volando voy, volando vengo, por el camino… apareció un
mágico pueblo llamado Cusco. Vale que una peli de Disney cogiera la ciudad como
base de su escenario, pero lo de que es tan increíblemente bonito en la
realidad… ¡¡Wooooow!! Tras encontrar al taxista que nos esperaba con un cartel
grandaaaaaso que ponía “Leire Sánchez” (así de VIP) y tomar un poco de mate de
coca para mejorar el mal de altura… nos fuimos a tomar el primer tour de las
que serían unas vacaciones inolvidables.
Durante los tres próximos días pudimos conocer a gente increíble
(brasileños, holandeses, mexicanas, argentinos, peruanos, etc.), comer en algún
lugar como quien dice muy lujoso (realmente así fue, Leire y Alba no se habían
visto en una así ni en una boda…ama!!), viajar mucho en bus y sobre todo ver
infinitos paisajes indescriptibles y templos inkas. Además, pudimos acercarnos
un poco más a la cultura inka con todo lo que a ello se refiere: conocer a los más
importantes (Pachacutec, Wiracocha), descubrir la importancia de la madre
naturaleza (pachamama) y observar algunas de las obras más impresionantes (como Ollantaitambo )de aquellos hombrecillos, cuya cultura apenas duró 90 años. Ese
último dato, es de lo más admirable teniendo en cuenta las maravillas que
hicieron. ¡Grandes!.
En fin, de los lugares más bonitos, proceden las personas
más especiales y como nosotras tenemos un don para engancharnos a ese tipo de
personas… ¡vamos a comer con cinco peruanos y una mexicana!.Mmmm comer bien lo
que es comer bien… nose jajaj pero al menos no paramos de reír. Tras ponernos
en busca de los trajes de baño perdidos, fuimos a las aguas termales del
pueblito Aguas calientes.
Situación: nos sentimos como dos marquesas metidas en agua
caliente rodeadas de buena gente contando historias todavía mejores. Chin chin
por los buenos momentos que no olvidaremos nunca.
Eso sí, lo de estar hablando con Carlos, un australiano con
madre peruana que no sabe ni papa de castellano con nuestros inglés profesional
en representación del nivelazo español internacional…jajaja… vamos a dejarlo
para el rincón de comediantes sin fronteras jajaja. ¡Porque hablar bien inglés
sería demasiado fácil!.
Pero como las casualidades existen y el destino del día
siguiente estaba de nuestro lado, nos encontramos con una pareja que tras conocerlos
no nos hemos separado más que lo que viene siendo para dormir. Hablamos de Luis
y Lina, dos jóvenes gracias a los que los próximos días hemos podido conocer
algunos de los lugares más interesantes de Lima: El recinto comercial más grande
de América del sur (gamarra, no apto para caguetas), el parque de las aguas,
algunos de los centros comerciales más lujosos de la ciudad o callajuelas inencontrables.
Miiiiil gracias a vosotros y a otro chiquillo encantador que han hecho que nos
despidamos de Perú con el mejor sabor de boca. No olvidéis que nuestras casas
os esperan al otro lado del charco.
Ahora sí que sí, el pasado 30 de noviembre, llegó el momento
de reflexionar montadas en una avión con vistas al infinito sobe todo lo
vivido. Fue complicado ir asimilando que nuestra rutina iba a cambiar en 12
horas, pero no hay nada como comprobar que las personas de las que nos
despedimos hace dos meses, siguen estando con más fuerza que nunca, con ganas
de conocer cada una de las venturas que hemos vivido. No hay algo como abrazar
a las personas que confiaron en nosotras y confían más todavía en nuestro
futuro tras esta experiencia.
Dicen que hasta el mar tiene un final, pero queremos
confirmar que este capítulo de nuestra vida será una excepción, ya que está más
abierto que nunca.
Perú, no es un adiós, es un hasta pronto. Gracias por habernos
enseñado a ser mejores personas. La cultura de ese país es algo que debería
conocer todo el mundo.
Familia y amigos, gracias por confiar en nosotras. Sin
vosotros nada de esto hubiera sido posible.
Y, bueno amigos y amigas, aquí
concluye este breve pero intenso blog. Solo esperamos que todos los que hayáis
leído nuestras entradas, hayáis pasado un buen rato y hayáis aprendido un poco más
sobre un lugar mágico llamado Perú.